Por qué un Centro Comercial y Cultural?

Las actividades de un Centro Cultural y un Centro Comercial no tienen por qué estar disociadas.

Es más, al compartir un mismo edificio se pueden enriquecer mutuamente.  La continua afluencia de público que suele haber en un Centro Comercial puede recibir las propuestas del Centro Cultural, y recíprocamente el público que asiste a una actividad del Centro Cultural es potencial consumidor para el Centro Comercial.

Talleres de formación en diseño gráfico o audio visual pueden, por ejemplo, brindar servicios de difusión para los locales comerciales a la vez que ponen en funcionamiento capacidades adquiridas en los mismos talleres; y los locales del Centro Comercial, a su vez, comunicar y promocionar en sus vidrieras las propuestas y ofertas del Centro Cultural.

Este es un modelo que plantea un cambio de paradigma respecto del que estamos habituados y en el que frecuentemente se observa una disociación “lógica” de las actividades culturales y comerciales. Lo que surge al entramar ambos centros es una importante cantidad de beneficios para el desarrollo de ambas actividades y lo que quizás sea de mayor importancia es la aparición de una forma novedosa y constructiva de interacción, forma que introduce un cambio sustancial en la percepción que solemos tener respecto de lo comercial y lo cultural.

La actividad comercial es una importante expresión de la cultura y no tiene entonces por qué estar enfrentada a la actividad cultural.

La actividad cultural no tiene por qué estar disociada de la comercial, siendo que ambas pueden sostenerse y fortalecerse mutuamente.

Ambos centros se desarrollarán como herramientas propicias y eficaces a los fines de difundir los principios del Pacto Global, como lineamiento implícito y explícito para todas sus expresiones.

(artículo en desarrollo)